¿A dónde ha ido a parar el 5% del salario de los empleados públicos locales?


   Leía en Expansión hace unos meses que el número de empleados públicos seguía creciendo en España a un ritmo importante en el primer trimestre de 2011, si bien las entidades locales lo hacen a un ritmo menor (1,3%) que la Administración Central (nada menos que 7,6%), las CCAA (2,3%) y las empresas públicas (3,5%), entre las que por cierto también están las del sector público local.

Se trata de un dato realmente inconcebible, pero así es; sólo hay que consultar la EPA comparando los últimos trimestres.

Lo cierto es que el sector público, considerado globalmente, y en particular el sector público local creció a pesar de las declaraciones de nuestros políticos.

La reducción salarial aplicada en junio de 2010, debería haber supuesto una reducción del gasto en empleo público para las Entidades Locales de unos mil millones de euros. Con base a los datos dela EPA, el número de empleados públicos del sector local se incrementó, entre el segundo trimestre de 2010 y el primero de 2011 en 18.300 nuevos efectivos, lo que supone un aumento del gasto de unos 300 millones de euros. A este paso, a finales del 2011 el ahorro se habrá reducido a 0.

Y la pregunta que inmediatamente surge es: ¿Qué se ha conseguido con la medida reductora?

La respuesta que pudiera resultar más evidente: reducir el gasto público; o mejor: aumentar la productividad; o mejor aún: mejorar la eficiencia.

Si se reducen el coste del factor trabajo, automáticamente se aumenta la eficiencia, es una clara conclusión fruto de una operación aritmética.

Claro está, contando con que ese “adelgazamiento” se consolide.

Pero es que aún admitiendo que el ahorro se va a consolidar, el planteamiento no es correcto.

¿Alguien se imagina que una empresa privada, como medida para aumentar la eficiencia, aplique una reducción lineal o inversamente proporcional de los salarios de sus empleados? Es inconcebible. Podrá cerrar, podrá reducir salarios, pero nunca de esa manera.

El ejemplo lo tenemos en la actuación de las entidades del sector financiero y en la polémica que está causando el mantenimiento o aumento de las retribuciones de sus directivos. Desde diversos frentes se clama por la injusticia social que supone la inyección de dinero público a empresas privadas que mantienen salarios estratosféricos para sus directivos. Sin embargo esa indignación demagógica olvida que esas indignantes retribuciones están en gran parte condicionadas a objetivos y que son la forma natural de competir por los mejores; al fin y al cabo, los beneficios económicos se obtienen de esa forma; la productividad se consigue así.

Sin embargo esto no afecta a nuestra Administración, porque la misma no recluta a los mejores, sino a muchos y principalmente entre los “amigos”. Por eso rebajar las retribuciones como se ha hecho es lo normal, una medida de justicia redistributiva. ¡Y luego dirán que los empleados públicos son improductivos! O al estilo más sutil del Sr. Rosell: ¡ prepotentes e incumplidores!

Lo raro es que sean siquiera productivos.

En la misma línea la prensa anunció que la Generalitat reduciría su tamaño despidiendo al 5% de los empleados de sus empresas. Lo raro es que no va a cerrar ninguna. No sé que estudios habrán realizado, pero más bien parece una medida tipo purga stalinista (Stalin establecía mediante porcentajes fijos el número de traidores que debían purgarse en cada pueblo). Lo raro es que de su amplio sector público empresarial no sobre ninguna empresa al completo y que no existan otras en las que sea necesario mantener a todos los empleados. Nos sorprendería conocer en detalle cuál es el objeto social de algunas. No creo que en Asturias el poder público autonómico haya hollado territorios más ignotos para el actuar público que la Generalitat, y sin embargo existen empresas ciertamente variopintas: constructoras, de servicios profesionales, consultoras…, cuyo fin es “actuar como medio propio” de la Administración y conseguir adjudicaciones directas que permitan colocar a los amigos.

En fin, tampoco creo que la eficiencia de los empleados públicos pueda bajar mucho más. En un año tendremos un sector público más o menor grueso, con empleados peor retribuidos y sin que exista el menor asomo de que la cosa pública mejore. Todo, claro está, si el maremoto de los mercados no deja todo como un solar.

Anuncios
Etiquetas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: