La responsabilidad de los administradores públicos. La versión de Ambrose Bierce.


Hace unos días publicaba en este blog un comentario sobre la responsabilidad de los administradores públicos y, posteriormente otro comentario sobre el Real Decreto-Ley 4/2012. En ambos mantenía que era imperdonable la situación de insolvencia muchas entidades públicas y el daño que la misma ha producido a millares de pequeñas empresas. Añadía que esta situación de irresponsabilidad gratuita y la consiguiente indefensión de los deudores sería impensable en el ámbito de las responsabilidades de los administradores de las empresas privadas, y, en fin, alababa la iniciativa del Gobierno sobre el pago a proveedores de la Administración local.

    Como norma general, no acostumbro a censurar los pocos comentarios que hacen los “bastantes” seguidores de este blog. Únicamente empleo la tijera con los que son claramente burdos o procedentes de la más absoluta ignorancia (hasta hoy uno). Y lo hice, en ese único caso, porque realmente no aportaba nada, además de sectarismo y vulgaridad. En el día de hoy estaba tentado a proceder de igual forma con éste, realizado respecto a los dos comentarios aludidos en el párrafo anterior. Pero cambie de opinión, porque lo considero de interés para ilustrar la situación en la que vivimos y, por eso, creo que no merece respuesta, sino una entrada enterita. El comentario es del siguiente tenor literal:

La verdad, aún no he visto ni un empresario en la carcel por no pagar sus deudas, la mayoria estan con sus BMW por ahí, de casa de colores en casa de colores. Este real decreto está redactado con una clara intención de salvar de la quiebra a Madrid, como siempre. De hecho es el unico Ayuntamiento que ya estaba preparado para responder a las exigencia de este decretillo: es una norma expresamente para Madrid. Nuevamente los andaluces tenemos que pagarle a los incultos madrileños su incapcidad y sus lujos.

    Y ante esta reflexión, me pregunto: ¿Pero qué hemos hecho para merecer esto? Recuerdo del Diccionario del Diablo de Ambrose Bierce: “Paciencia: Forma menor de desesperación, disfrazada como virtud” – ¡el bueno de Ambrose!

      Pues sí señor, hay muchos casos de administradores de empresas privadas que responden con sus bienes de las actuaciones que perjudican a los acreedores. No hace falta ser entendido en leyes porque las referencias en medios de comunicación so incontable. Pero afinando más, es justo apuntar que la exigencia de responsabilidad a administradores para que respondan con su patrimonio personal, realizada por acreedores y socios de las sociedades que administran se encuentra perfectamente contemplada en el derecho societario y concursal. Y además se trata de casos muy comunes. se producen a diario.

      Pero no sólo eso, sino que el Código Penal señala:

Artículo 260

1. El que fuere declarado en concurso será castigado con la pena de prisión de dos a seis años y multa de ocho a 24 meses, cuando la situación de crisis económica o la insolvencia sea causada o agravada dolosamente por el deudor o persona que actúe en su nombre.

2. Se tendrá en cuenta para graduar la pena la cuantía del perjuicio inferido a los acreedores, su número y condición económica.

      Y esto también se aplica. Un ejemplo de los múltiples que existen:

    Sentencia del Tribunal Supremo, Sala Segunda de lo Penal, de 18 de febrero de 2009 (confirmatoria de la de la Audiencia Provincial):

FALLAMOS: Que debemos condenar y condenamos a J.I, P. y L.E. como autores responsables criminalmente de un delito de insolvencia punible, previsto y penado en el art. 260.1 y 2 del Código Penal , con la concurrencia de la atenuante analógica de dilaciones procesales indebidas, a la pena de un año, once meses y veintinueve días de prisión, accesorias de privación del derecho de sufragio pasivo e inhabilitación para el cargo de consejero o gestor de sociedades durante el tiempo de la condena y multa de cuatro meses a 30 euros diarios y que en vía de responsabilidad civil reintegren a la masa de la quiebra. 431.798,73 euros (cantidad equivalente a 71.845.265 pesetas)…

   Como ya señalamos en este blog, en una entrada específica, no es necesaria ninguna reforma para que los administradores públicos respondan de sus desmanes. Es más cuando se han emprendido acciones, independientemente de lo lábiles que suelen mostrarse en estos casos los órganos supremos del Estado, la cosa ha surtido efecto y se han devuelto los euros a las cuentas públicas; algo es algo (CASO PARADIGMÁTICO). Nota: el Interventor no se ve afectado porque había formulado el oportuno reparo y el Pleno lo conocía.

    No obstante, no deja de ser cierto que también hay casos insultantes como el del Sr. Saiz del banco de Santander. Pero quien cometió el desatino no fue un juez, fue un político, y socialista para más inri. Vivir para ver. En su descargo días después indultó al preso más antiguo de España.

    En fin, esto no tiene mucha solución. ¡Ay Ambrose! ¡Qué razón tenías! Va  a ser que “nepotismo” es “citar a tu abuela a la oficina por el bien del partido”.

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