Ayuntamientos, sucesión de empresas y trabajadores indefinidos


   Es una práctica común la de enchufar a parientes y conmilitones en la Administración a través de empresas concesionarias y contratistas. Nada más sencillo: se “externaliza” un servicio o función pública y la empresa contratista se encarga. A fin de cuentas se trata de una empresa privada, sometida a las leyes del mercado y por tanto contrata a quien le viene en gana ¿no? Cada uno en su casa hace y deshace. Además, de lo que ninguna duda cabe es que las empresas priavadas tienden a maximizar el beneficio. Y para ello nada mejor que estar a bien con quien ejerce la función de controlarlas (y contratarlas).

   Todos conocemos la querencia de las grandes empresas por la paz social. Nada mejor que una acertada política de selección de personal para evitar inconvenientes ambientales, culturales o, simplemente, trabas a la libertad de empresa. Que es necesario instalar una industria contaminante, pues contratas a los posibles afectados y santas pascuas plin.

     Pues de la misma forma: contratar a los parientes y correligionarios de quien ha de contratar o controlar la calidad del servicio prestado y pasas, en un suspiro, a la excelencia empresarial. Y por si eso fuera poco, a partir de ese momento, se pone de manifiesto, en toda su plenitud, esos maravillosos principios de la teoría del servicio público que los franceses tuvieron a bien inventar para nosotros. Rebus sic stantibus. Qué genialidad lo de mantener el equilibrio financiero del servicio. Ante ellos ceden sin violencia las trabas a prórrogas, modificados y demás. Y qué stantibus es más stantibus que compensar la generación de puestos de trabajo.

   Pero lo realmente brillante es que una vez ejercida la libertad de empresa, y para el improbable caso de que ya no sean necesarios los servicios externalizados porque aparece otra empresa más stantibus o se impone la también muy respetable tendencia de la publificación del servicio, los trabajadores conservan sus puestos de trabajo sin acudir a engorrosos procesos selectivos mediante la puesta en juego de las tuitivas normas del derecho laboral encarnadas en la institución de la sucesión de empresas.

   Empresa privada, contratación laboral libre, publificación, sucesión de empresas y empleados públicos. Rebus sic stantibus.

    Y es aquí donde me parece interesante destacar la STSJ de Castilla y león de Valladolid, Sala de lo Social, de 9 de noviembre de 2011 (re.1693/2011).

   Aborda el caso de las trabajadoras que prestaban servicios de limpieza en colegios y otros centros de la localidad de Toro empleadas por distintas subcontratistas del Ayuntamiento, subrogándose el 30 de Abril de 2004 en sus contratos la empresa Limpiezas, Ajardinamientos y Servicios Seralia S.A.. Al finalizar el contrato de esta última empresa, el Ayuntamiento asumió el servicio y contrató a las trabajadoras que Seralia tenía destinadas a las limpieza de los diferentes colegios de la localidad, suscribiendo con las mismas un contrato para obra o servicio determinado consistente en la “limpieza de colegios durante el periodo lectivo de los mismos”. Al no reconocerse la existencia de sucesión, sino nueva contratación, las dos actoras interpusieron demandas por despido contra el Ayuntamiento de Toro y contra Seralia, siendo, en último término, condenado el Ayuntamiento. Del pronunciamiento destacamos:

….por cuanto en el caso de los servicios de limpieza como los aquí descritos estamos ante una contrata basada en la mano de obra y no en la aportación de medios materiales, de manera que la sucesión se produce mediante la figura de la “sucesión de plantilla” cuando una parte sustancial de la plantilla es asumida por la empresa cesionaria.El Tribunal de Justicia de la Comunidad Europea ha declarado que, en los sectores en los que la actividad se basa fundamentalmente en la mano de obra, un conjunto de trabajadores que ejerce de forma duradera una actividad común puede constituir una entidad económica y, por ello, dicha entidad puede entonces mantener su identidad aún después de la transmisión cuando el nuevo empresario no se limite a continuar con la actividad de que se trata, sino que además se haga cargo de una parte esencial, en términos de número y de competencias, del personal que su antecesor destinaba especialmente a dicha tarea (véanse, en particular, las sentencias Süzen, antes citada y la de 10 de diciembre de 1998, caso Sánchez Hidalgo , asuntos acumulados C-173/1996 y C-247/1996). Esta misma doctrina ha sido aceptada por la Sala Cuarta del Tribunal Supremo a partir de su sentencia de 27 de Octubre de 2004, RCUD 899/2002 . Y en este caso consta probado que el Ayuntamiento se ha hecho cargo de todos de los trabajadores de la anterior contratista, aunque sea a través de la suscripción de contratos temporales, por lo que de facto la organización productiva dedicada a la limpieza de los colegios que venía siendo identificada esencialmente por el conjunto de plantilla adscrito a dicha actividad ha sido asumida directamente por la empresa principal…

…sin que a tales efectos tenga ninguna relevancia que dicha empresa sea una Administración Pública y ello con independencia de que los trabajadores así integrados en la misma, al no haber pasado por un proceso selectivo destinado a garantizar los principios de igualdad, mérito y capacidad en el acceso al empleo público, solamente puedan ser considerados en el seno de la misma como “indefinidos no fijos”, con las consecuencias previstas en la disposición adicional decimoquinta del Estatuto de los Trabajadores , esto es, ello no es obstáculo para la obligación de proceder a la cobertura de los puestos de trabajo de que se trate a través de los procedimientos ordinarios, de acuerdo con lo establecido en la normativa aplicable y el trabajador indefinido no fijo continuará desempeñando el puesto que venía ocupando hasta que se proceda a su cobertura por los procedimientos antes indicados, momento en el que se producirá la extinción de la relación laboral, salvo que el mencionado trabajador acceda a empleo público, superando el correspondiente proceso selectivo.

    Lo que no es nada nuevo, pero resulta pertinente preguntarse: ¿Qué pasa luego con estos puestos de trabajo? ¿se ofrecen al común de los mortales con base a los principios de mérito y capacidad? O más: ¿cuántos indefinidos no fijos existen en la Administración española? ¿Es legal no convocar las plazas para que puedan aspirar a ellas el resto de los ciudadanos?

     Por cierto, gran acierto el del EBEP al dar carta de naturaleza legal a los empleados públicos laborales indefinidos. Rebus sic stantibus.

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