Sí o sí. Aumento de jornada para los empleado públicos de la Administración Local.


       En anteriores entradas comentábamos el primer envite normativo para ampliar la jornada en el que con una regulación para los empleados públicos de la Administración del Estado, mediante el art.4 del RDL 20/2011, de 30 de diciembre,  que no era trasladable en la práctica a las EELL, se pretendió su aplicación en éstas con base en el  art.94 LBRL.

  Desde entonces, ríos de tinta procedentes de egregias plumas -y no tan egregias- han corrido por la red, que han servido para hacer entender al Gobierno que, en términos jurídicos el Pisuerga no pasa por Valladolid y que una capa es una capa y un sayo un sayo (quien quiera profundizar acuda al magnífico dictamen que el profesor JIMÉNEZ ASENSIO emitió para Federación de Municipios de Cataluña).

   Pues bien, esos ríos van a dar a la mar que es la DA 72ª del proyecto de Ley de Presupuestos del Estado para el 2012, en su DA 72ª que, esta vez para todo el Sector Público, dice:

“Septuagésima segunda. Jornada general del trabajo en el Sector Público.

A partir de la entrada en vigor de esta Ley, la jornada general de trabajo del personal del Sector Público no podrá ser inferior a treinta y siete horas y media semanales de trabajo efectivo de promedio en cómputo anual.

A estos efectos conforman el Sector Público:

a. La Administración General del Estado, las Administraciones de las Comunidades Autónomas y las Entidades que integran la Administración Local…

…Asimismo, las jornadas especiales existentes o que se puedan establecer, experimentarán los cambios que fueran necesarios en su caso para adecuarse a la modificación general en la jornada ordinaria.

En todo caso, las modificaciones de jornada que se lleven a efecto como consecuencia del establecimiento de esta medida, no supondrán incremento retributivo alguno”

   Antes de nada decir que, a mi juicio,  imponer la jornada de 37,5 horas semanales en todo el Sector Público es objetivamente  una medida coherente y adecuada si se quiere aumentar la eficiencia. Otro cantar es cómo se hace y si sirve para algo en un contexto en el que la estrategia es, cuando menos, debilitar gravemente el servicio público. Y es una medida adecuada porque el número de horas trabajadas es uno de los elementos esenciales -desde luego no el único- para aumentar la eficiencia, y en eso no íbamos bien según lo estudios disponibles.

    Por otro lado -y volvemos al Pisuerga- no sé si articular esta cuestión a través de la Ley de Presupuestos es una idea jurídicamente acertada. No sólo por temas competenciales, que también, sino porque desde un punto de vista constitucional puede ser reprochable. Recuérdese a estos efectos que como reacción a la doctrina del Tribunal Constitucional se inventaron las Leyes de acompañamiento -leyes escoba.

   Pero dejando al margen disquisiciones de filosofía jurídica, tan denostada en tiempo de motorización y tuneo legislativo, lo cierto es que si el texto se mantiene en la Ley que definitivamente se apruebe, la incidencia sobre las EELL será de gran magnitud- mejor podrá ser-, propiciando posibilidades de ajuste que de otra forma serían de muy difícil, sino imposible, articulación.

   Dado que estamos ante una norma básica con rango de ley, la jornada mínima establecida se impone directamente, de tal forma que cualquier norma de rango inferior, incluidos P, A y CC, que a ella se oponga quedará derogada. Y, por supuesto, también todos los actos administrativos y contratos laborales que deberán ser modificados. Los aspectos afectados serán de enorme amplitud: directamente quedarán sin efecto las cuestiones referentes a jornadas, y horarios y, además, e indirectamente importantes cuestiones retributivas y de regímenes de trabajo.

   En materia de jornada, la ampliación de la misma, habrá de dar lugar a una completa reordenación de la organización administrativa, pues se verán afectados los tipos de jornada y las características de la misma, así como el régimen de horarios y descansos que habrá de ser incorporado a través de un nuevo calendario laboral.

   Por otra parte, se producirá una importante incidencia sobre las retribuciones, permitiendo la eliminación de una gran parte de las correspondientes a horas extraordinarias, sustituciones, superiores categorías.

  De esta forma también se posibilitará, sobre todo en EELL medias/grandes la reducción del número de efectivos, a través de la supresión de puestos y amortización de plazas que, a su vez dará lugar a traslados y ceses de personal interino y laboral, y al cambio de situaciones administrativas de funcionarios en los casos más extremos.

   Ahora bien, de cómo se reorganice la estructura dependerá en gran medida la intensidad de los efectos. Por ejemplo, no será lo mismo aplicar la medida de forma general que diferenciar cada caso buscando el mejor impacto, de tal forma que, por ejemplo, en un servicio con importante número de horas extraordinarias causadas por la variación temporal de necesidades, podrá resultar interesante la acumulación de las nuevas horas en bolsas disponibles por la entidad en función de las circunstancias del servicio.

   En todo caso, no debe caerse en la tentación de considerar la cuestión como de sencilla implementación, dado que en la misma intervienen normas de muy diferente condición -entre ellas las comunitarias con aplicación directa-, muchas de ellas de carácter imperativo.

  Independientemente de todo lo dicho, a buen seguro que pronto veremos una clara prueba de la existencia de Dios, porque si bien es cierto que dotó a la estupidez de una fuerza expansiva ilimitada -no así a la inteligencia-, en breve comprobaremos el infinito alcance de la imaginación funcionarial creadora. Y lo digo porque ayer, me llegó una muestra: en un Ayuntamiento, obvio el topónimo, han decidido adelantar el aumento de jornada mediante la supresión de la media hora de bocadillo. Realmente hemos de hacérnoslo mirar.

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3 Responses to “Sí o sí. Aumento de jornada para los empleado públicos de la Administración Local.”

  1. Hola, el aumento de horario no me parece ni bien ni mal, aunque supongo que en las administraciones locales habrán convenios y derechos que se habrán respetado y negociado (quizás sea mucho suponer en estos tiempos). De ahí a pretender que se sea más eficaz por permanecer más horas en el puesto de trabajo….eso ya es más cuestionable. Como ya he expresado en otros comentarios, en mi opinión (basada en estudios ya muy conocidos) lo importante para conseguir que los trabajadores sean eficientes y responsables sería conseguir una mayor motivación que se podría conseguir intengrándolos en los proyectos o trabajos, mostrándoles respeto, tanto por superiores como por los ciudadanos, etc.etc. Ya que no tenemos buen sueldo al menos buenos valores. Abrazos

  2. ¿Qué son 37,5 horas a la semana?. La pregunta que yo me hago es: ¿Cuantas horas efectivas de trabajo al AÑO supone la obligación legal de 37,5 horas a la semana?. Conozco muchas administraciones en donde se trabaja 37,5 horas a la semana, pero la cuestión no es esa, sino la de establecer CUANTAS SEMANAS DE 37,5 HORAS o CUANTAS HORAS AL AÑO hay que TRABAJAR.

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