Patafísica Administrativa. El futuro de los planes de ajuste.


Hoy más que nunca resulta procedente una vuelta al surrealismo o, mejor a la Patafísica de Alfred Jarry y su Doctor Faustroll, como ciencia de las soluciones imaginarias en un mundo donde  todo es anormalidad y la regla es la excepción de la excepción. La regla es lo extraordinario, lo que conduce directamente al predominio de la anormalidad (en la obra Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico subtitulada como Novela Neo-científica el Doctor Faustroll va acompañado de un mono un mono papión llamado Bosse-de-Nage que en cada situación repite siempre: “Ah-ah“. Para más información: Novísimo Instituto de Altos Estudios Patafísicos).

   A esta reflexión me conduce la deriva de los acontecimientos actuales, el análisis que de los problemas de la Administración se realiza y de las soluciones que se proponen. En lo que a los Ayuntamientos se refiere, y no digamos nada de las CCAA, creo que las promesas y actos de contrición son realmente decorativos; posiblemente durarán lo que una tormenta de verano; la anormalidad es la regla.

    Y como nada es más ilustrativo que un ejemplo, procedo a ilustrar mi tesis. Como aclaración previa es preciso señalar que lo que a continuación se relatará no es una mera alucinación y que, precisamente por ello, cualquier parecido o coincidencia con la realidad ha sido buscado de propósito, siguiendo los hechos el relato de diversas resoluciones judiciales:

   De la STSJ de Galicia de 2 de abril de 2003 (rec. 482/2000). Como prevención para incrédulos: los párrafos en sangría corresponden literalmente al relato fáctico de la Sentencia:

   Era allá por el año 93 del siglo pasado cuando el Ayuntamiento X estimó necesaria la incorporación a su plantilla de una Arquitecto para el Área de Urbanismo, y creo en plantilla la correspondiente plaza de funcionario. Como la necesidad era urgente e inaplazable:

El Sr. Andrés (en adelante EL ÍNCLITO) tomó posesión en fecha 1 de febrero de 1993, tras superar el oportuno proceso de selección, con carácter interino, del puesto de Arquitecto Superior funcionario del Ayuntamiento, cargo que vino desempeñando sin problema alguno (el subrayado es nuestro) hasta el nombramiento de la incorporación del Director del Área Sr. Silvio en el mes de junio de 1995.

    Se conoce que algo no funcionaba y que, quizá D. Andrés, EL ÍNCLITO, a pesar de haber superado las pruebas selectivas, no había interiorizado convenientemente el tema de la situación laboral de los interinos, por lo que hubo de adoptarse una PRIMERA MEDIDA RACIONALIZADORA: Como la interinidad funcionarial no arrojaba un nivel de flexibilidad acorde con las necesidades organizativas, se procede al cambio de técnica operativa y se pasa a la interinidad laboral. Bien es cierto que dicha técnica no se ajustaba en la medida necesaria a las funciones de un Arquitecto municipal, pero lo importante es evitar corsés burocráticos que implican una  clara disfunción estructural.

Al aprobarse los Presupuestos municipales para el ejercicio de 1996, se acuerda la creación de una plaza de Arquitecto Superior laboral ante el deficiente funcionamiento del Servicio de Urbanismo. El 24 de octubre de 1996 se propone para dicho puesto al Arquitecto Sr. Pablo, siendo contratado para el mismo en el mes de noviembre de dicho año (nada se dice sobre el sistema selectivo adoptado ante el previo fracaso del tradicional).

   Probablemente el deficiente funcionamiento del Área no fue a mejor a pesar de la duplicación de los efectivos técnicos y de la paralela diversificación de sus regímenes laborales, por lo que:

En el Presupuesto municipal para el año 1997 se decide suprimir la plaza de Arquitecto Superior funcionario que ocupaba el demandante, siendo cesado en dicho cargo el 9 de mayo de 1997.

SEGUNDA MEDIDA RACIONALIZADORA:  Nada mejor para aligerar una plantilla poco receptiva que la técnica de supresión de plazas en la misma; el razonamiento lógico es, desde luego, impecable: si no hay plaza, la plaza no puede interinarse. El interino al hoyo y el Director de área al bollo.

Aunque nada hacía preverlo:

Dicho acuerdo fue recurrido por el actor (EL ÍNCLITO) ante la Jurisdicción Contencioso administrativa, acordándose por Auto de esta Sala de fecha 29 de julio de 1997 la suspensión de la ejecución del acto impugnado.

    Como natural consecuencia, tres meses después, EL ÍNCLITO se reincorpora  a su antiguo puesto; eso sí, como continúa la Sentencia:

no sin superar bastantes trabas, el 9 de octubre de 1997. Al siguiente día se publica el Catálogo de Puestos de Trabajo del Ayuntamiento en el que aparece, como desvinculada del Servicio de Urbanismo y Medio Ambiente, una denominada Unidad Técnica de Urbanismo y Medio Ambiente a desempeñar por un Arquitecto como única dotación personal.

TERCERA TÉCNICA RACIONALIZADORA: Separar las manzanas sanas de las podridas. Es un técnica sencilla: se aprueba un Catálogo o similar y se pone a cada uno en su sitio, con ello conseguimos un considerable ahorro, ya que de esta forma se evitan actuaciones o informes de EL ÍNCLITO que no harían sino distorsionar el normal funcionamiento municipal. También se conoce esta técnica como depuración administrativa.

    No obstante, y esto es realmente preocupante, EL ÍNCLITO persevera, por lo que:

Dichos acuerdos impugnados ante la Jurisdicción Contencioso administrativa e inicialmente suspendidos en su efectividad, fueron anulados por sentencia de 17 de marzo de 1999 que ordenó la supresión de la plaza de Arquitecto Superior laboral temporal y la reposición del, actor a su puesto hasta que el mismo se cubra en propiedad por funcionario de carrera o concurra cualquier otra causa legal de cese.

    Fácilmente se comprenderá la desesperación del Gobierno municipal, y, por ello, se justificará, sin lugar a dudas, lo que seguidamente sucedió. Y esto constituye la CUARTA TÉCNICA RACIONALIZADORA consistente en la utilización combinada de métodos contrastados:

Desde entonces se inicia por parte del Ayuntamiento  una verdadera persecución hacia el recurrente con constantes recriminaciones a su actuación, manteniéndole primero en un despacho impropio de su puesto y, posteriormente, demoliéndolo y trasladando al Sr. Andrés a una dependencia ubicada en un local que era paso obligado hacia el almacén de productos de limpieza.

    Se trata en fin de pasar de los actos jurídicos a la actuación directa, material propiamente dicha: primero se debilita a EL ÍNCLITO, luego se le ubica en un local a demoler, y si consiguiese salir indemne, como parece que ocurrió al coincidir la demolición con la hora del cafelito, se procede a intentar la asfixia con emanaciones tóxicas de los productos de limpieza.

    En definitiva, podrá acusarse al Ayuntamiento de la utilización de métodos inapropiados, pero habrá que reconocérsele al menos la radicalidad en la defensa de los intereses públicos. Tanto es así, que el propio Tribunal, a pesar de lo relatado, necesita apostillar:

Prueba evidente de la desconsiderada actitud del ente local demandado es que la sentencia de 17 de marzo de 1999 no fue ejecutada en el particular relativo al cese del Arquitecto Superior laboral temporal Sr. Pablo , quien continuó desempeñando la función que solo al actor competía, pese a los requerimientos intermedios de que fue objeto.

    En todo caso, fruto seguramente de la judicial comprensión, esos “requerimientos intermedios” del poder judicial, no debieron ser muy persuasivos. Pero a lo que vamos: al fin, la incalificable resistencia de EL ÍNCLITO -se desconoce cómo retribuía a sus perseverantes letrados- obliga al Ayuntamiento a poner en práctica la QUINTA TÉCNICA RACIONALIZADORA: convocar la plaza con carácter definitivo. Y así continúa relatando el Tribunal:

En esta situación se llegó a la convocatoria que ahora se impugna que fue resuelta, en el mes de julio de 2000, con la concesión de la plaza de Arquitecto Municipal, en propiedad, al Sr. Pablo , lo que inmediatamente determinó el cese del recurrente Sr. Andrés.

   Negro sobre blanco: al final la objetividad triunfa, y el Arquitecto laboral interino se convierte, mediante concurso-oposición, en el Arquitecto funcionario de carrera, con lo cual, y aquí la lógica es demoledora: EL ÍNCLITO,  a la sazón funcionario, pero funcionario interino, debe cesar.

   En circunstancias normales, esto debería de haber solventado el problema, pero resulta, como el avispado lector ya habrá imaginado, que EL ÍNCLITO, no contento con los perjuicios infligidos al bien público, impugna el proceso selectivo con argumentos insignificantes. Para no aburrir en demasía al paciente lector de estas líneas, nos referimos exclusivamente a los más siginificativos:

  1. En la fase de concurso, la tabla de méritos evaluables coincide exactamente con la que, en su día, sirvió para adjudicar el puesto de Arquitecto laboral temporal al Sr. Pablo -ustedes me dirán como puede criticarse un ejercicio de coherencia administrativa.
  2. Inclusión en las bases de una serie de temas referentes a una normativa inaplicable por falta de la preceptiva publicación -muestra clara del carácter díscolo de EL ÍNCLITO que se permite realizar juicios jurídicos sobre la normativa que debía aplicar.
  3. Inadecuación de la consideración como mérito de los años ejercidos como asalariado en la construcción o por la realización de trabajos de edificación -clara evidencia de las tendencias clasistas y reaccionarias de EL ÍNCLITO.
  4. Llega, incluso, a calificar como absurdo que se puntúe más ser Técnico Urbanista o haber asistido con aprovechamiento al curso superior de Planeamiento, Gestión, Disciplina Urbanística y Medio Ambiente  (1,5 puntos) que ser Doctor en Urbanismo (1 punto) – manifestación sintomática de su querencia por títulos trasnochados.
  5. Critica también que se puntúe bastante más el ejercicio profesional libre que la prestación de servicios a la Administración Pública en puestos relacionados con la actividad.
  6. Y, ya el colmo, acusa, a la democrática Corporación, nada menos que de desviación de poder, ya que todo apunta a un proceso de selección preparado para provocar el cese del actor y adjudicar definitivamente la plaza al Sr. Pablo -esta afirmación da muestra de la evolución psicopática de EL ÍNCLITO sumido en una deriva esquizoide de pronóstico reservado.
   No obstante la razón que amparaba al Ayuntamiento, la Sala en un exceso de celo, tras analizar en detalle cada una de las impugnaciones, termina concluyendo (creo que debe prestarse especial atención al fino olfato jurídico que denota la expresión subrayada):
Desde un punto de vista más amplio, no escapa a este Sala la percepción –¡no escapa a esta Sala la percepción!; percepción ligera sin lugar a dudas) de que el Ayuntamiento demandado, de modo torticero, convocó un proceso selectivo ad hoc, con el claro fin, que se infiere de la actuación que viene manteniendo en este aspecto desde el año 1995, de excluir de su cuadro de personal al demandante y hacer figurar en el mismo al Sr. Pablo , cuya capacidad profesional y sus dotes para el puesto no pone en duda esta Sala. Lo que ocurre es que en derecho no es posible consagrar actuaciones tan descaradamente aviesas como la que estamos enjuiciando, pues si bien dijimos que muchas de las bases no eran por sí solas, en principio, determinantes de la irregularidad denunciada, examinadas en conjunto y valorando que están confeccionadas a la medida del aspirante Sr. Pablo , sí evidencian una manifiesta desviación de poder por parte del Ayuntamiento demandado que esta Sala ha de corregir necesariamente.
   En fin que inopinadamente la Sala acaba anulando el sistema selectivo y condenando al Ayuntamiento a situar de nuevo a EL ÍNCLITO  en su puesto de trabajo -se supone que en el Área Unipersonal de Urbanismo ubicada en el cuarto de la limpieza.
   Claro está, el Ayuntamiento recurrió, y como la Justicia acaba por prevalecer, cuando son egregios sus representantes, el Tribunal Supremo, en un claro ejemplo de docta doctrina resuelve en su Sentencia de 10 de marzo de 2008  que:
La Sala no comparte que estemos ante una desviación de poder, pues ….no puede deducirse, trayendo a colación la existencia de antecedentes de hecho …que las bases estaban dirigidas a excluir al recurrente, pues eso hubiera exigido la prueba evidente de que los méritos concurrían exclusivamente en algún candidato y no en el recurrente en el recurso, de tal suerte que se pudiera llegar a la convicción de que efectivamente las bases se habían confeccionado “ad hoc” para un determinado candidato, pero esto no ha quedado probado en la sentencia, que se basa sin embargo en antecedentes extraños a las mismas bases. 
  No obstante, el Tribunal Supremo corrige dos de las bases, lo que obliga a retrotraer y realizar, casi 10 años después, un ligero ajuste en la valoración del concurso que, por lo demás, no ha de variar la recta y acertada decisión municipal del proceso selectivo.
   Lo que luego sucedió fue lo siguiente: EL ÍNCLITO intento denodadamente volver a su puesto mientras se resolvían los múltiple recursos cruzados sobre ejecución, sin conseguirlo evidentemente; el Ayuntamiento, mientras lo hasta aquí relatado ocurría, vigilante del interés público, a la vista de que los dos arquitectos que tenía en plantilla se encontraban más ocupados en las cuitas judiciales que en el servicio, procedió con decisión e incorporó a dos nuevos arquitectos o, mejor, arquitectas, por aquello de las políticas de la mujer -al parecer, mediando pruebas selectivas.
   En fin, mis últimas noticias son que, a día de hoy, transcurridos casi 20 años desde el infausto día en que se manifestó la necesidad de incorporar un arquitecto a la plantilla,  son 4 los arquitectos/as en plantilla: El laboral interino, las dos arquitectas y, no me digan como, EL ÍNCLITO INTERINO DE LOS C…….. o, si se quiere de los  G……., que tanto da.
    Por cierto, por si alguien pudiera dudarlo, en todo ese tiempo, EL ÍNCLITO y el laboral interino, han recibido puntualmente su retribución y deben haber solicitado la jubilación por edad con 7 trienios de antigüedad.
     Y ya ven, es en esta situación que el Ayuntamiento ha hecho su plan de ajuste. Pero eso será seguramente harina de otro costal, porque la Patafísica tiene eso que lo normal es lo anormal y en estos casos planificados es difícil predecir.
 – Ah, ah -que diría Bosse-de-Nage, el mono papión de Doctor Faustroll.
O de forma más específica: ¿habrá vida inteligente en nuestra Administración Local? Más: ¿y en el Poder Judicial?
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